miércoles, noviembre 22, 2017

Desempolvando.

Ya ni siquiera se me ocurre qué decir, cómo justificar mi ansiedad, mis miedos o mis frustraciones. Tal vez no lo necesito, lo que sí necesito es no dejar morir este espacio, simplemente por nostalgia, por seguir teniendo algo mío.

Definitivamente, el diseño forma cada vez menos parte de mi vida, la pintura está en pausa forzada y me preocupa mucho pues, siendo realista, es lo único para lo que era más o menos buena. Argh!

Adoro la forma en que familia y amigos tratan de motivarme, de dar ánimo y alentarme a que no me rinda, diciéndome que todo será mejor más adelante. Quisiera creerlo, quisiera demostrar que lo sé y que no me agüito... Pero es más difícil cada vez, a pesar de la sonrisa y de las ilusiones... La chidez se agota de a poco. Chale.

Lo que no puedo dejar de decir, de admitir y de agradecer, es el amor, el apoyo incondicional y el esfuerzo constante de los míos para estar ahí y, sobre todo, para no dejarme caer, ya ven que soy especialista en drama y lloriqueo.

Gracias infinitas a mi Tarzán, porque trabaja tantísimo para que estemos lo mejor posible, porque tiene energía y paciencia para cuidarme y apapacharme... Y porque, a pesar de todo, sigue a mi lado... Te amo mucho, Héctor.

Puta madre, ya me dieron ganas de llorar... Jaja, en fin, se hace lo que se puede.

(Dicen que)
Soy la chida de la historia.

sábado, agosto 19, 2017

Frustración.

Sería estúpido negarlo, quizá hasta enfermizo, pero muero de envidia cada que veo los logros profesionales de ex compañeros, colegas y amigos. Se me estruja el corazón cada que me siento frente a la computadora y, aún ayudada por una pantalla de más de 40", resulta terriblemente complicado diseñar, ya no hablemos del bocetaje a mano.

Frustración, sería la palabra que mejor describe lo que siento cuando veo que los demás avanzan y yo, por las circunstancias o la razón que sea, simplemente me voy quedando atrás. Es decir, sigo leyendo (aunque lo haga lentamente), trato de seguir aprendiendo cosas e investigo acerca de técnicas y tendencias... Pero, aún así, estoy consciente de los límites que se me atraviesan por ahora. Bueno, tampoco puedo confiar en el futuro, aunque la ilusión jamás se ha perdido. Golpes de realidad, les llaman.

Comencé este post diciendo que sentía envidia, pero no me malentiendan, me alegro por ellos, me hace feliz ver cómo van creciendo cuando, a muchos de ellos, yo les enseñé parte de lo que saben y eso me llena de orgullo... Pero quisiera seguir el mismo ritmo de ellos, avanzar y mantener el nivel... Sin embargo, y no puede ser esto una queja, mis pasos hoy llevan otra dirección, mis objetivos ya no son profesionales sino personales y enfocados por completo a mi salud y bienestar. Definitivamente no puedo quejarme, no debo, porque hay personas cerca de mí ayudándome a sobrevivir, porque no me falta nada casa, alimentos, calzado, vaya, ni trabajo... Así que, a pesar de todo, estoy bien, estoy viva y pretendo mejorar, aunque el diseño ya no sea lo que alimenta mi ego.

Gracias a quienes me ayudan y me apoyan para seguir adelante... No hay forma de pagarles por todo y tanto.

Soy la Chida de la historia.

domingo, julio 02, 2017

No es lo de hoy.

Definitivamente, los blogs están destinados a desaparecer, hace unos días me decía (el también desaparecido autor de) la Galleta de Vainilla, que soy una de las pocas que aún escriben algo, tiene razón (este 2017 solo tiene 2 entradas al momento). También me decía otra persona que los blogs están en desuso porque los medios audiovisuales han desplazado a las letras, supongo que también tiene razón. Pero yo creo que, como todo, es que ya se nos pasó el 'gusanito' de ser (creernos) escritores. Ahora, quizá, nos creemos fotógrafos, rock stars, líderes de opinión, locutores y todo lo que las aplicaciones nos permitan.

Creo que debo comenzar a despedirme de este espacio pero, no me malentiendan, me quedaré hasta el final, hasta que todos hayan salido y alguien tenga que apagar las luces y cerrar la puerta. Creo que iré haciendo un respaldo para que, en el momento que Blogger diga ¡hasta aquí!, no me quede como el chinito y tal vez, solo tal vez, un día comparta con mis (sobrinos) nietos lo que era el Cómo, cuando y dónde de mi vida.

Soy la Chida de la historia.

jueves, junio 08, 2017

Resignación.

Cuando hay una pérdida, cuando alguien (algo) se nos va, la gente suele utilizar, como método de consuelo, la expresión 'resignación'... Y lo dicen con la más compungida de sus caras, a veces lo acompañan con una palmadita en la espalda o, en el más sentido de los casos, con un abrazo. Yo procuro no hacerlo, no me gusta. Parece más una orden que un deseo... Parece que te están limitando en tu derecho a sentir, a sufrir y llorar por aquello que se ha ido.

Decir adiós es difícil, más cuando, quien se va, ha sido parte importante de nuestra vida, cuando ha presenciado y sido factor de tantos momentos memorables...

Pero, ¿qué pasa cuando no es alguien, sino algo?... Algo con lo que nacimos, algo que siempre estuvo ahí y, justo por esa razón, nunca valoramos y, mucho menos, pensamos jamás en la posibilidad de perderlo.

Supongo que pasa lo mismo que cuando se trata de un 'alguien'... Inevitablemente tendremos que asumir la pérdida, aprender a vivir así, recordar los buenos momentos y preguntar al de allá arriba "por qué".

Hoy he estado llorona, quejica... mucho más de lo normal. Hoy me ha caído (pesadamente) el 20 de que jamás volveré a ser la misma, que mis ojos ya no son la herramienta servible que me llevó a conquistar muchos de mis más grandes sueños. Carajo. Y duele, vaya que duele... Por que no sé qué voy a hacer, me niego a seguir siendo una carga, me niego a dejar de soñar, me niego rotundamente a resignarme... Aunque, quizá, por salud mental, sea lo que terminaré haciendo. Snifs.

Soy la chida de la historia.

sábado, octubre 29, 2016

La tregua

Dos o tres veces he llorado la historia de Martín Santomé (y Laura Avellaneda), hoy lo hice una más. Si usted no sabe de lo que le hablo (aunque debería) es una buena oportunidad para que conozca una de las historias más conmovedoras de la pluma de mi querido Benedetti, 'La tregua' es una novela tan sencilla de seguir, como emotiva y hasta desgarradora, es una de esas historias que llevan a las lágrimas y dejan una serie de 'cosas' en las qué pensar antes, durante y después de la lectura.

Obviamente hay un marcado favoritismo hacia las letras de Mario, así será siempre, sin embargo, aunque no soy muy rosa en cuanto a historias de amor, el amor que muestra cada una de las letras escritas por mi uruguayo favorito, serán algo que siempre alborote a mis murciélagos.



Hace mucho tiempo lo leí por vez primera, lo he releído en varias ocasiones... y hoy me topé con una adaptación filmada por CONACULTA en el 2003, protagonizada por uno de los hombres más atractivos e interesantes de mis fantasías: Gonzalo Vega (fallecido recientemente).

Creo que se trata de una buena película porque está basada en un excelente libro... con malas actuaciones, música exageradamente aburrida (gracias, Amparo Rubí) y escenas de sexo explícito demasiado largas... pero que me gustó y, sobre todo, me movió el corazón.

No sé si sea por mi exagerada y maricona sensibilidad, tal vez mi predilección por los hombres (guapos, inteligentes e interesantes) mayores, mi casi fanatismo por la obra de Benedetti o lo que ustedes gusten y manden... pero les recomiendo que lean el libro y que vean la película (está en youtube), ya después ustedes me dirán qué les pareció, por lo pronto seguiré disfrutando de mi lapsus chillonus maricus.

Soy la chida de la historia.