martes, enero 23, 2018

Héctor...

Y de nuevo te escribo a ti, justo a 9 años de ese primer encuentro, justo en medio de este trago amargo.

Tú lo sabes, porque no me canso de decírtelo todo el tiempo, te amo con todo mi ser, con todo lo que tengo... Y me duele, me duele tanto que estés pasando por esto, sobre todo porque sé que se ha ido una de las personas que más amas y admiras. Lo siento tantísimo, mi amor, ¿cómo hago para secar tus lágrimas, para disminuir el dolor o siquiera para intentar decirte algo que consuele tu pena?

Quisiera hacer que esto pase pronto, que en un parpadeo todo quedara atrás, pero no se puede, porque además él merece que lloren por él, que sientan su ausencia y que valoren todo lo que dio e hizo por los demás... Después pasará, cuánto tiempo, no sé... Pero estoy segura que el recuerdo de tu papá permanecerá intacto en todos nosotros...

Desde esta mañana estoy pensando cómo hacer para que te duela menos, cómo intercambiar lugar contigo y solo he podido refugiarme en Dios, pedirle que se mantenga presente en tu corazón y tus pensamientos... También le he pedido, con todas mis fuerzas, por el bienestar de tu mamá y toda tu familia pero, especialmente, por el eterno descanso de quien fue el principal responsable de que hoy seas el maravilloso hombre que eres y con quien tengo la dicha de compartir el día a día...

Desde aquí, hasta el cielo, un abrazo fuerte para usted, don Andrés...

domingo, enero 14, 2018

2018

14 días transcurridos de este, próspero y feliz, año nuevo... Qué rápido, ¿cuál es la pinche prisa?... La (intento de) chida de la historia sigue viva y con la disposición a mantenerse así, excepto si 'eldealláarriba' decide lo contrario.

A ustedes, mis queridos 2 que 3 (y espero, aún existentes) lectores, espero que todo les pinte bonito, que los planes y propósitos se vayan desarrollando de acuerdo a sus deseos y, si no es mucho pedir, si les queda algún huequito en sus oraciones, se acuerden de esta que les escribe de vez en cuando.

Soy (o al menos lo intento) la Chida de la historia.

miércoles, noviembre 22, 2017

Desempolvando.

Ya ni siquiera se me ocurre qué decir, cómo justificar mi ansiedad, mis miedos o mis frustraciones. Tal vez no lo necesito, lo que sí necesito es no dejar morir este espacio, simplemente por nostalgia, por seguir teniendo algo mío.

Definitivamente, el diseño forma cada vez menos parte de mi vida, la pintura está en pausa forzada y me preocupa mucho pues, siendo realista, es lo único para lo que era más o menos buena. Argh!

Adoro la forma en que familia y amigos tratan de motivarme, de dar ánimo y alentarme a que no me rinda, diciéndome que todo será mejor más adelante. Quisiera creerlo, quisiera demostrar que lo sé y que no me agüito... Pero es más difícil cada vez, a pesar de la sonrisa y de las ilusiones... La chidez se agota de a poco. Chale.

Lo que no puedo dejar de decir, de admitir y de agradecer, es el amor, el apoyo incondicional y el esfuerzo constante de los míos para estar ahí y, sobre todo, para no dejarme caer, ya ven que soy especialista en drama y lloriqueo.

Gracias infinitas a mi Tarzán, porque trabaja tantísimo para que estemos lo mejor posible, porque tiene energía y paciencia para cuidarme y apapacharme... Y porque, a pesar de todo, sigue a mi lado... Te amo mucho, Héctor.

Puta madre, ya me dieron ganas de llorar... Jaja, en fin, se hace lo que se puede.

(Dicen que)
Soy la chida de la historia.

sábado, agosto 19, 2017

Frustración.

Sería estúpido negarlo, quizá hasta enfermizo, pero muero de envidia cada que veo los logros profesionales de ex compañeros, colegas y amigos. Se me estruja el corazón cada que me siento frente a la computadora y, aún ayudada por una pantalla de más de 40", resulta terriblemente complicado diseñar, ya no hablemos del bocetaje a mano.

Frustración, sería la palabra que mejor describe lo que siento cuando veo que los demás avanzan y yo, por las circunstancias o la razón que sea, simplemente me voy quedando atrás. Es decir, sigo leyendo (aunque lo haga lentamente), trato de seguir aprendiendo cosas e investigo acerca de técnicas y tendencias... Pero, aún así, estoy consciente de los límites que se me atraviesan por ahora. Bueno, tampoco puedo confiar en el futuro, aunque la ilusión jamás se ha perdido. Golpes de realidad, les llaman.

Comencé este post diciendo que sentía envidia, pero no me malentiendan, me alegro por ellos, me hace feliz ver cómo van creciendo cuando, a muchos de ellos, yo les enseñé parte de lo que saben y eso me llena de orgullo... Pero quisiera seguir el mismo ritmo de ellos, avanzar y mantener el nivel... Sin embargo, y no puede ser esto una queja, mis pasos hoy llevan otra dirección, mis objetivos ya no son profesionales sino personales y enfocados por completo a mi salud y bienestar. Definitivamente no puedo quejarme, no debo, porque hay personas cerca de mí ayudándome a sobrevivir, porque no me falta nada casa, alimentos, calzado, vaya, ni trabajo... Así que, a pesar de todo, estoy bien, estoy viva y pretendo mejorar, aunque el diseño ya no sea lo que alimenta mi ego.

Gracias a quienes me ayudan y me apoyan para seguir adelante... No hay forma de pagarles por todo y tanto.

Soy la Chida de la historia.

domingo, julio 02, 2017

No es lo de hoy.

Definitivamente, los blogs están destinados a desaparecer, hace unos días me decía (el también desaparecido autor de) la Galleta de Vainilla, que soy una de las pocas que aún escriben algo, tiene razón (este 2017 solo tiene 2 entradas al momento). También me decía otra persona que los blogs están en desuso porque los medios audiovisuales han desplazado a las letras, supongo que también tiene razón. Pero yo creo que, como todo, es que ya se nos pasó el 'gusanito' de ser (creernos) escritores. Ahora, quizá, nos creemos fotógrafos, rock stars, líderes de opinión, locutores y todo lo que las aplicaciones nos permitan.

Creo que debo comenzar a despedirme de este espacio pero, no me malentiendan, me quedaré hasta el final, hasta que todos hayan salido y alguien tenga que apagar las luces y cerrar la puerta. Creo que iré haciendo un respaldo para que, en el momento que Blogger diga ¡hasta aquí!, no me quede como el chinito y tal vez, solo tal vez, un día comparta con mis (sobrinos) nietos lo que era el Cómo, cuando y dónde de mi vida.

Soy la Chida de la historia.