sábado, agosto 19, 2017

Frustración.

Sería estúpido negarlo, quizá hasta enfermizo, pero muero de envidia cada que veo los logros profesionales de ex compañeros, colegas y amigos. Se me estruja el corazón cada que me siento frente a la computadora y, aún ayudada por una pantalla de más de 40", resulta terriblemente complicado diseñar, ya no hablemos del bocetaje a mano.

Frustración, sería la palabra que mejor describe lo que siento cuando veo que los demás avanzan y yo, por las circunstancias o la razón que sea, simplemente me voy quedando atrás. Es decir, sigo leyendo (aunque lo haga lentamente), trato de seguir aprendiendo cosas e investigo acerca de técnicas y tendencias... Pero, aún así, estoy consciente de los límites que se me atraviesan por ahora. Bueno, tampoco puedo confiar en el futuro, aunque la ilusión jamás se ha perdido. Golpes de realidad, les llaman.

Comencé este post diciendo que sentía envidia, pero no me malentiendan, me alegro por ellos, me hace feliz ver cómo van creciendo cuando, a muchos de ellos, yo les enseñé parte de lo que saben y eso me llena de orgullo... Pero quisiera seguir el mismo ritmo de ellos, avanzar y mantener el nivel... Sin embargo, y no puede ser esto una queja, mis pasos hoy llevan otra dirección, mis objetivos ya no son profesionales sino personales y enfocados por completo a mi salud y bienestar. Definitivamente no puedo quejarme, no debo, porque hay personas cerca de mí ayudándome a sobrevivir, porque no me falta nada casa, alimentos, calzado, vaya, ni trabajo... Así que, a pesar de todo, estoy bien, estoy viva y pretendo mejorar, aunque el diseño ya no sea lo que alimenta mi ego.

Gracias a quienes me ayudan y me apoyan para seguir adelante... No hay forma de pagarles por todo y tanto.

Soy la Chida de la historia.

domingo, julio 02, 2017

No es lo de hoy.

Definitivamente, los blogs están destinados a desaparecer, hace unos días me decía (el también desaparecido autor de) la Galleta de Vainilla, que soy una de las pocas que aún escriben algo, tiene razón (este 2017 solo tiene 2 entradas al momento). También me decía otra persona que los blogs están en desuso porque los medios audiovisuales han desplazado a las letras, supongo que también tiene razón. Pero yo creo que, como todo, es que ya se nos pasó el 'gusanito' de ser (creernos) escritores. Ahora, quizá, nos creemos fotógrafos, rock stars, líderes de opinión, locutores y todo lo que las aplicaciones nos permitan.

Creo que debo comenzar a despedirme de este espacio pero, no me malentiendan, me quedaré hasta el final, hasta que todos hayan salido y alguien tenga que apagar las luces y cerrar la puerta. Creo que iré haciendo un respaldo para que, en el momento que Blogger diga ¡hasta aquí!, no me quede como el chinito y tal vez, solo tal vez, un día comparta con mis (sobrinos) nietos lo que era el Cómo, cuando y dónde de mi vida.

Soy la Chida de la historia.

jueves, junio 08, 2017

Resignación.

Cuando hay una pérdida, cuando alguien (algo) se nos va, la gente suele utilizar, como método de consuelo, la expresión 'resignación'... Y lo dicen con la más compungida de sus caras, a veces lo acompañan con una palmadita en la espalda o, en el más sentido de los casos, con un abrazo. Yo procuro no hacerlo, no me gusta. Parece más una orden que un deseo... Parece que te están limitando en tu derecho a sentir, a sufrir y llorar por aquello que se ha ido.

Decir adiós es difícil, más cuando, quien se va, ha sido parte importante de nuestra vida, cuando ha presenciado y sido factor de tantos momentos memorables...

Pero, ¿qué pasa cuando no es alguien, sino algo?... Algo con lo que nacimos, algo que siempre estuvo ahí y, justo por esa razón, nunca valoramos y, mucho menos, pensamos jamás en la posibilidad de perderlo.

Supongo que pasa lo mismo que cuando se trata de un 'alguien'... Inevitablemente tendremos que asumir la pérdida, aprender a vivir así, recordar los buenos momentos y preguntar al de allá arriba "por qué".

Hoy he estado llorona, quejica... mucho más de lo normal. Hoy me ha caído (pesadamente) el 20 de que jamás volveré a ser la misma, que mis ojos ya no son la herramienta servible que me llevó a conquistar muchos de mis más grandes sueños. Carajo. Y duele, vaya que duele... Por que no sé qué voy a hacer, me niego a seguir siendo una carga, me niego a dejar de soñar, me niego rotundamente a resignarme... Aunque, quizá, por salud mental, sea lo que terminaré haciendo. Snifs.

Soy la chida de la historia.

sábado, octubre 29, 2016

La tregua

Dos o tres veces he llorado la historia de Martín Santomé (y Laura Avellaneda), hoy lo hice una más. Si usted no sabe de lo que le hablo (aunque debería) es una buena oportunidad para que conozca una de las historias más conmovedoras de la pluma de mi querido Benedetti, 'La tregua' es una novela tan sencilla de seguir, como emotiva y hasta desgarradora, es una de esas historias que llevan a las lágrimas y dejan una serie de 'cosas' en las qué pensar antes, durante y después de la lectura.

Obviamente hay un marcado favoritismo hacia las letras de Mario, así será siempre, sin embargo, aunque no soy muy rosa en cuanto a historias de amor, el amor que muestra cada una de las letras escritas por mi uruguayo favorito, serán algo que siempre alborote a mis murciélagos.



Hace mucho tiempo lo leí por vez primera, lo he releído en varias ocasiones... y hoy me topé con una adaptación filmada por CONACULTA en el 2003, protagonizada por uno de los hombres más atractivos e interesantes de mis fantasías: Gonzalo Vega (fallecido recientemente).

Creo que se trata de una buena película porque está basada en un excelente libro... con malas actuaciones, música exageradamente aburrida (gracias, Amparo Rubí) y escenas de sexo explícito demasiado largas... pero que me gustó y, sobre todo, me movió el corazón.

No sé si sea por mi exagerada y maricona sensibilidad, tal vez mi predilección por los hombres (guapos, inteligentes e interesantes) mayores, mi casi fanatismo por la obra de Benedetti o lo que ustedes gusten y manden... pero les recomiendo que lean el libro y que vean la película (está en youtube), ya después ustedes me dirán qué les pareció, por lo pronto seguiré disfrutando de mi lapsus chillonus maricus.

Soy la chida de la historia.

sábado, septiembre 03, 2016

Nunca volverás, paloma.

Las ausencias duelen, más las de aquellas personas que dejaron  huellas profundas en nuestras vidas, más las de quienes nos amaron y a quienes amamos con todo el corazón. 

Hace 3 años y 9 meses se fue al cielo uno de los amores más grandes de mi vida, y en su momento lo dije, quien más sufrió con eso fue mi abuelito, su esposo... y no podía ser de manera distinta, no después de haber compartido más de 60 años de sus vidas, de haber superado mil y un problemas, de haber formado una familia juntos... una familia enoooorme que ahora les llora a ambos porque, hace casi un mes, él abandonó su cuerpo terreno para ir a reunirse con ella.. con su paloma amada.

Mi abuelito Esteban era tequilero y cantador, era un viejito gruñón para el que solo tenías dos opciones: amarlo con todísimo el corazón u odiarlo porque era muy difícil entender su forma ruda de tratar a las personas y su agrio sentido del humor. Yo elegí la primera.
Le gustaba beber tequila mientras platicaba de sus historias, sus anécdotas diarias y sus recuerdos. Una de esas veces, cuando el alcohol ya había hecho de las suyas, mi abuelito rompió en llanto mientras me miraba fijamente. Me dijo: es que me recuerdas mucho a mi mamá, eres igualita a ella. La verdad es que yo no la conocí, pero después me confirmarían que, efectivamente, el parecido existía... por fin me enteré que me parecía a  alguien de la familia. Debió estar chulísima la bisabuela.

La mejor historia que escuché de mi abuelo fue cuando nos contó la forma en la que cortejó a su amor, a su paloma, como él le decía... No sé qué año sería exactamente, pero sí sé que ella tenía 14 y él 20... no sé si por costumbre o por necesidad, el abuelito se robó a su paloma y la tuvo escondida hasta que pudieron casarse y ser, formalmente, marido y mujer ante Dios y ante los hombres. Aclaro que nada fue contra la voluntad de nadie. Era tan bonito escucharlo hablar de ella, verlos juntos y felices hasta que, literlmente, la muerte los separó. No imagino el dolor tan grande que eso causó en don Esteban, las lágrimas que derramó extrañando a su paloma del alma.

En llorar, en llorar, en llorar
desde que te fuiste
se le fue el palomo en puro llorar.
Por llorar, por llorar, por llorar
ya no puede ver, ni puede volar
se acerca su muerte y está agonizando de tanto esperar.
 Fueron largos 3 años y 8 meses los que pasaron separados el uno del otro, pero después, una mañana Dios decidió que debían estar juntos de nuevo, que su amor debía traspasar la materia y que era necesario que el cielo fuera testigo del reencuentro de dos almas que lucharon siempre contra todo para estar unidos. 

Me gusta pensar que es así, que ella lo estuvo esperando allá todo este tiempo, que están los dos cuidándonos desde el cielo y que ese amor será eterno.

Mirará hacía el cielo, te verá volando
Te dará las gracias por esos recuerdos
Y al cruzar las alas que te cobijaron
Ahogará en sus sueños que no despertaron.

 Ya no se extrañan, ya no sufren por no estar juntos, ya Dios los bendijo y, a nosotros aún con el dolor por la pérdida, también nos regaló una preciosa historia de amor, un ejemplo a seguir y un corazón que latirá ansioso por, también algún día, reunirse con ellos en el más allá.

Mis viejitos, los amo con todo mi corazoncillo de porra, los extraño muchísimo y, si me ven llorar no es porque esté triste... es solo que se me metieron en los ojos tantos recuerdos bonitos y todo el amor que siento por ustedes.

Hasta siempre, abuelitos.