lunes, septiembre 28, 2015

Héctor...

Hace tiempo que no te escribía a ti, especialmente... hoy quiero hacerlo porque lo necesito, porque mi corazón tiene que gritarlo: ¡TE AMO!... 

A ratos me creo la historia del hombre fuerte, serio, maduro... porque lo eres, pero me sorprendes al permitirme conocer tus distintas facetas que, lo único que consiguen es enamorarme más cada vez. Como cuando ríes a carcajadas ante una simpleza... o como cuando la noticia de la muerte de algún artista te conmueve tanto que te lleva a dar un paseo por tus recuedos y regresas con algo de nostalgia y un par de lágrimas... o como cuando platicamos de nuestros sueños, nuestros planes y la forma en que habremos de llevarlos a cabo... esa mirada soñadora y llena de ilusión es la que alimenta mi espíritu y me da la energía para luchar a tu lado, codo a codo... siendo mucho más que dos, como dice mi poeta favorito.


Así quiero verte... feliz, sonriente, haciéndome partícipe de lo que te gusta y disfrutarlo juntos.
Te amo... creo que lo sabes... deseo que así sea... pero quiero decírtelo tantas veces como me sea posible... que no lo olvides jamás y que, como compromiso conmigo misma, haré todo lo que esté en mis manos para que esa sonrisa y la mirada llena de ilusión, permanezcan siempre.

Soy la Chida de la historia.

jueves, septiembre 17, 2015

¡Maldita lisiada!

Mi mamá me enseñó a no quejarme y a aceptar la voluntad de Dios... con lo segundo sí puedo, bueno... es que no hay de otra... pero no puedo evitar  quejarme y a ratos hasta llorar preguntándome ¿por qué a mí? Sé que no hay respuesta, quizá ni siquiera tengo derecho a preguntarlo... pero mentiría si negara que es una interrogante que pasa muy seguido por mi mente... más a últimas fechas.

Le comenté a mi Tarzán que a momentos pensaba que las enfermedades podrían ser castigos por alguna culpa... como para pagar las cosas malas que uno hace... pero después pensé que no, porque entonces no habría niñitos que mueren de cáncer y otras enfermedades horribles... ni tantos hijos de la chingada deambulando libre y sanamente por el mundo mientras lastiman y hacen daño a quien se les atraviese.

También sé que lo que me pasa no es taaaan malo si lo ponemos en comparación con aquellos que no tienen qué comer, con los que no tienen a nadie cerca que los arrope y acompañe cuando se sienten mal, no solo físicamente... o con aquellos cuya enfermedad los tiene postrados en una cama o dependiendo de terceras personas o máquinas para sobrevivir... mucho menos se compara con quienes sufren los horrores de una guerra y tienen que salir huyendo de su país sin encontrar cabida u oportunidad en ningún otro lado... argh!... ¿de qué chingados me quejo entonces?

*   *   *

Ayer salí corriendo de la cama (improvisada con un colchón en el piso porque estaba de visita en casa de mis papás)... pues había quedado de cuidar a mi sobrinita mientras su mamá iba a maquillar policías para el desfile del día de la independencia... como salí en modo zombie solo para ir a acostarme de nuevo, pero ahora en la cama de mi hermana, no le di importancia a una 'mancha' que me nublaba la vista... un rato más tarde, cuando desperté porque mi sobrina balbuceaba y me observaba desde la cuna, me di cuenta que la mancha seguía ahí. y no solo eso, que obstruía la mitad de la vista de mi ojo derecho y además era (es) roja... ¡sangre!, ah chingá.

  • Hemorragia vítrea (búsquele en google)

¡¡PUTA MADRE!!

... y así ando ahorita, con solo la mitad de la vista, trabajando (y escribiendo este post con un ojo cerrado) esperando a que esta chingadera se solucione pronto... baaahhhh!!

Soy la chida más quejica y llorona de la historia...

martes, septiembre 08, 2015

A Tadeo:

Confieso que te sueño y anhelo tu presencia muchas más veces de las que me atrevo a aceptar la posibilidad de que no llegues a mis brazos nunca. Deseo sentir tu calor, palpar la suavidad de tu piel y observarte hasta cansame... aunque seguramente no me cansaría jamás.

Imagino tu rostro de tantas formas... a veces juego al rompecabezas: ojos negros y piel canela, piel blanca y pequitas adornando una carita dulce y traviesa al mismo tiempo.

Sólo Dios sabe si vendrás a complementar mi (nuestras) vida en algún momento--- sólo Él decidirá si soy merecedora de tal bendición... sólo Él conoce todo el amor que hay acumulado en mi corazón por si decide enviarte a mi lado...

Mientras tanto, seguiré soñándote.




Soy la Chida de la historia...