martes, diciembre 18, 2012

No lo merezco...

Definitivamente no soy un pan de Dios... ninguna perita en dulce y menos una monedita de oro... No soy ni lo más remotamente cercano a una buena persona y, sin embargo, estoy llena de bendiciones y cosas bonitas... Quizá no sea porque yo lo merezca, ni siquiera podría explicar las razones por las que termino salpicada de detalles chidos y personas que lo son mucho más...

'La chida de la historia', me autodenomino y hay quienes pensarán que me queda grande el mote pero a esas personas les diría que me importa un cacahuate lo que opinen (si sabes quién eres, ¿qué chingados haces aquí?)... Me siento chida porque me sé con la capacidad de sobrevivir a esta viduchilla de porquería... porque sé que, pase lo que pase, haré frente a la situación y... aunque a veces tropezando o cojeando, quizá desangrándome; haré lo posible por llegar a la meta fijada.

El único mérito que acaso tengo es 'saber luchar'... no sé si con los mejores métodos o siquiera los más ortodoxos... pero jamás dejo de luchar. A ratos me caigo... y lloro porque me duele, puede que me permita un rato de sobarme el golpe, aplicar pomada y pegar un curita en mis heridas pero después, aunque siga doliendo, me levanto para pedir que no detengan la pelea, que puedo y quiero continuar hasta el último round.

El último año ha sido complicado... ¡mucho!, pero quizá es cuando más y mejores cosas he aprendido. Dios y la vida me permitieron llegar al fondo, caer de mi zona de confort y entender que no soy el ombligo del mundo, que las comodidades no son eternas y que la humildad no es uno de los valores más fáciles de mantener. Enfrenté momentos de rabia, soledad, temor, tristeza y apatía. Me atrevía a reclamar aldealláarriba por lo que no tenía y añoraba con falsa honestidad. Vi y valoré lo que sí tengo... las personas que me aman y que, sin fijarse en mis debilidades, me lo demostraron todo el tiempo.

El amor, ah... bendito sea el amor. De los tropezones con la vida pude entender que no estoy sola, que mi gente me quiere. Mi familia ha estado siempre ahí, soportando mis caídas y sosteniéndome para que no me rinda jamás... Mi Tarzán, amado mío... es de lo mejor que me ha sucedido, de lo que menos creo merecer... mi mejor amigo, confidente y amante. Si yo pudiera reprocharle algo sería: ¿por qué tardaste tanto en aparecer?... 

... Hoy no venía a escribir nada en específico, es que si no atiendo el changarro me vuelvo loca. Ya sé, ya sé... tanto tiempo estuvo abandonado y por eso ya casi no viene nadie a visitar, espero seguir teniendo lectores... espero venir a escribir buenas noticias muy pronto... espero... espero.

Dios concede milagros, de eso no me queda ninguna duda... y le agradezco el bienestar de los míos. No lo merezco... ellos sí.

Soy la chida de la historia.

lunes, diciembre 17, 2012

El cielo puede esperar...

Entre los sustos por la salud de mi abue, las complicaciones laborales y la bola de estúpidos que pululan por el mundo... sin que mi Querétaro lindo sea la excepción... hoy casi morí de hambre. Mi Tarzán y yo nos la pasamos corriendo toda la tarde de un lugar para otro... después de haber lidiado, cada uno por su lado, toda la mañana con los personajitos de cerebro chaparro que osaron cruzarse por nuestros caminos.

Un par de horas perdidas en el banco y el casi infarto al llegar (por fin) a la caja y no traer los datos correctos para realizar la transacción bancaria correspondiente, correr a disfrazarme para una nueva entrevista de trabajo, hacer las compras de los regalos para los clientes de Héctor y desayunar, por el amor de Dios... desayunar a las 7.30 de la tarde/noche. Mareada, con dolor de cabeza, con un chingo de hambre y con el amor de mi vida haciéndonos compañía de manera mutua.

*   *   *

En la mañana supe a través de mis hermanas que:

Mi abue va evolucionando bien: ya le quitaron las aminas (medicamento que ayuda a mantener estables la presión arterial y frecuencia cardiaca), también están modificando los parámetros del ventilador (si todo sigue bien se lo quitan en breve), está conciente... responde a preguntas moviendo su cabecita de algodón y mueve ambos brazos a voluntad. Pa'cabar pronto, lucha con todo para mejorar.

... ya podrán imaginar ustedes, mis queridos 2 que 3 lectores, la felicidad que esto me produjo... a mí y toda la familia... Lamento haber hecho tanto drama, supongo que a ratos no sé controlar lo que mi corazoncillo de porra siente pero... por eso vengo acá... a desahogar mis penas y pedir sus oraciones para que mis seres queridos estén bien. 

Gracias Dios... como bien lo dijo mi paisano: el cielo puede esperar... y mi Mariquita hermosa aún hace falta por acá...

Vayamos planeando esa comilona con carnitas porque sé cumplir mis promesas y porque la felicidad de saber mejor a mi viejita chula me anima a hacer planes así de chidos.

Soy la chida de la historia... y tengo una abuelita bien chida también.
 
ABUE, TE AMO.

Es un trato, María.

Esta tarde volví a verte... me siento un poco culpable por la sarta de tonterías que se me ocurrió contarte mientra tú, cansada y adolorida, me indicabas con señas lentas que no podías hablar... Sé que los tubos que te mantienen con vida también te lastiman... te causan daño y te cobran con intereses lo que hacen por ti. Sentí tu piel tibia... me animó la idea de saberte mejor.

Sigo firme en mi intención de no dejarme caer, quiero ser la fuerza que mi familia necesita para esperar pacientemente a que te recuperes y vuelvas a la casa para, como acordamos, celebrar juntas con unos buenos tacos de carnitas. Discúlpame abue, a veces mi recurso para no llorar es decir estupideces, espero que te haya alegrado un poquito el día.

Subí los 3 pisos con el corazón agitado, no solo porque lo hice por las escaleras pues me desespera la tardanza del elevador... Tenía ganas de comprobar que lucías mejor que un par de días antes... Me asusté cuando vi a una de tus sobrinas en el pasillo y no junto a ti, como se supone debería estar esperando... pero era solo que te estaban aplicando algún medicamento... 

Algunas personas de la familia no han entendido que sigues aquí, que no te has ido y... no lo sé, me molesta esa actitud... no se vale echarte tierra cuando aún sigues en pie de lucha... Confío en que vamos a ganar.

¿Verdad que sonreías cuando te contaba lo del día de campo en el jardín del hospital?... ¿Verdad que te habría encantado comer pastel con los enanos y ver a Isaac jugar con sus carritos nuevos y a Fer con su vestido de princesa y los caireles que le caían hermosos en su espalda?... ¿Verdad que pronto vamos a comer esos tacos de carnitas que te prometí si te ponías bien y volvíamos pronto a tu casa?... ¿Verdad que sí?...

Me gusta decirte que te quiero y acariciar tu cabecita blanca... y quisiera seguir haciéndolo siempre pero no en el hospital... 

Mi abuelito también te extraña, seguro es el que más... pero se muestra tan fuerte y tranquilo que me avergüenza traer los ojos hinchados de tanto llorar. ¿Sabes, abue?... algo me dice que no te vas, no María... aún quedan cosas por vivir, por compartir... tú no sabes cuánto te necesitamos... 

Me gusta recordar tu voz y te voy a decir un secreto: la única que puede, y además me gusta, decirme 'laurita' eres tú... y mi abuelito Pime... además no olvido que fuiste una de las que me apoyó en la decisión de estar con mi Tarzán... tus porras fueron (y serán siempre) lo máximo. ¡Gracias abue!

Una cosa más, María... acuérdate que hicimos un trato... solamente necesito que me digas si quieres acompañar con guacamole, pico de gallo, frijoles y salsa molcajeteada.

¡TE AMO!


viernes, diciembre 14, 2012

No te vayas, María.

En este momento no tengo en mente algo o alguien más que a ti.

Quiero pensar que los trámites espirituales están hechos ya, pretendo hacer entender a mi corazón que la distancia no será más que física... y aún así duele. Sé que mi vida no será la misma si tú no estás más entre nosotros. Quizá en este mismo instante, mientras yo trato de desahogar todo esto, tú estarás sufriendo o, no lo sé... puede que una vez más sea la última en enterarme y ya eres más feliz que yo y todos los que lloramos pensando en decirte adiós.

Anoche llevaron a mi abue al hospital... nada grave, me dijeron. La verdad es que me sentí estúpida porque, seamos honestos, a nadie lo llevan al hospital de noche si no es por algo grave. Mi abue lleva varias semanas con problemitas de salud, pero nada más allá de lo que pudiera considerarse 'achaques propios de la edad'... Un infarto de camino al hospital, complicaciones renales y pulmonares... los médicos ya dijeron que no se puede hacer nada más que esperar... y eso hacemos: esperar. 

Sé que es difícil pero no imposible... trato de ser objetiva, realista... pero no dejo de lado la ilusión y el deseo de que suceda algo mágico. Miro con insistencia la figura de de ese crucificado que me anima a creer, a desear con toda la fuerza de mi corazón que pase algo... ¡un milagro, por favor!

Jamás había pensado en este momento, es muy difícil decir adiós... más cuando se trata de alguien como ella... mi cabecita de algodón primera... mi abuelita hermosa.

Decidí que tenía que verte con vida, quizá por última vez... ¡viva!. Abuelita... aún estás con nosotros y yo quería sentir el calor de tu piel, besarte y abrazarte sabiendo que sigues siendo tú... la que me enseñó a rezar el Padrenuestro... la que con paciencia repasaba las oraciones que debía aprender de memoria para pasar el examen y hacer la Primera Comunión... la que me preparaba ese declicioso café con leche y los frijolitos fritos que nunca he conseguido igualar...

Siento horrible de saberte ahí, llena de tubos y dispuesta a lo que el Padre decida. Tus hijos y mi abuelito han decidido que no quiere que sufras más... que el camino está listo y que tranquila te puedes marchar...

Yo no, es decir... me encantaría que te quedaras más tiempo, sería muy feliz si te levantaras de esa cama y, aunque a paso lento y ayudada por tu andadera, pudieras regresar a disfrutar con nosotros de todo esto... Por favor, abuelita... inténtalo, ¿sí?

Confío en Dios, sé que Él no abandona a sus hijos y esto, bueno... esto solo es el trámite hacia la felicidad eterna.

Abue, si te vas... apártame un lugarcito a tu lado... pero si te quedas, te prometo que te voy a querer mucho más de lo que ya lo hago... No es chantaje, sólo piénsalo. 

TE AMO.

domingo, octubre 28, 2012

Re comenzando...

Por fin terminamos de hacer la mudanza, el departamento en el que vivimos los últimos 2 años y  2 meses deberá se 'entregado' el miércoles, último día del mes de octubre... Quizá deberíamos ya estar bien instalados en la 'casa nueva'... pero queremos aprovechar hasta el último instante pues, allá, no hay internet o cable... y el primero es indispensable para el trabajo de Héctor y la búsqueda del mío... así que aún dormimos acá.

En este momento estoy tumbada de panza sobre una colchoneta que hace las veces de cama, comedor y nidito de amor... muchas ilusiones van y vienen desde el sur de la ciudad de Querétaro hasta los rincones del norte ya fuera de la ciudad en lo que una amiga, jocosamente, denominó 'los suburbios' a 30 minutos de distancia.

A partir del jueves comenzaré mi papel de 'amita de casa', los últimos meses me he hecho pendeja con cualquier pretexto. No van a creer lo que voy a decir escribir a continuación: ya quiero cocinar y ordenar mi casuchita. ¿Ven?, les dije que no lo iban a creer pero es cierto... estoy ansiosa de una 'rutina', quiero comenzar a hacer algo que debía haber hecho hace 3 años. Muchas personas que me quieren coinciden en que debo comenzar a creer lo que soy y lo que tengo... aunque lo que no tengo es trabajo y eso, verdaderamente, me está volviendo loca pero, como suele decir mi hermanaco, esa es otra historia y será contada en otra ocasión.

Hace rato, en cuanto llegué del coro, me enteré que nos quedamos sin agua... y el microondas que traje, en calidad de mientras, de casa de mi mamá tuvo que quedarse ahí... sucio, empolvado e inservible pues, ¿cómo chingados lo iba a lavar?... Tuvimos que cenar una taza de café frío... pero eso no le hace nada a nuestras ganas de seguir adelante, de luchar juntos para que las cosas se pongan cada vez mejor... ojalá todo fuera tan sencillo como no querer/poder ir al baño por no poder bajar la palanca o tomar café sin calentar. Bah!

Te amo, mi Tarzán... confío en Dios y confío en ti... sé, porque de verdad creo que así será, que la vida nos tratará mucho mejor pues nuestras ganas van de la mano =')

Soy la chida de la historia.