domingo, marzo 23, 2025

Seguir cantando...

La de hoy fue una tarde extraña. 
Yo canto en el coro de la iglesia y, normalmente, sirvo en la misa de 7.30 pm cada domingo. Lo que suele ser para mí el momento más esperado y más bonito de la semana, terminó siendo algo raro, chistoso, confuso.
Durante la Consagración, cuando todo el pueblo está de rodillas, se escucharon varias detonaciones muy (demasiado) cerca del templo pero nadie prestó atención porque, además, supongo que ninguno estábamos seguros de lo que era y bien podía tratarse de otra cosa y, para ser honesta, aquí no tenemos desarrollada aún la capacidad de reacción ante algo así. Un par de minutos más adelante se escuchó nuevamente otra ráfaga pero ahora más lejos. La misa continuó pero, durante la comunión se escuchó el movimiento de la gente, los susurros inevitables y un ruido fuerte al momento de cerrarse las puertas y ventanas del templo. El coro siguió cantando mientras moviamos a los que estaban cerca de las ventanas para disminuir riesgos y el corazón latía frenético.
No sabíamos lo que estaba pasando, yo sigo sin saberlo, y lo que sentía era un montón de emociones contrastantes porque, si bien no le temo a la muerte y morir en uno de los lugares que más amo sería una bendición (sé que lo entienden), al mismo tiempo me sentía aterrada porque ahí estaba parte de mi familia y jamás querría que les pase nada malo.

Hoy ofrecimos la misa por los 103 años de vida de mi abuelito (esa historia se las cuento mañana que es el día oficial)... Al final de la celebración, el sacerdote le dio una bendición especial y también le pidió una. La gente estaba súper enternecida por el momento tan bonito pero creo, estoy segura, que la mayoría sólo queríamos llegar a casa a ver a los nuestros sanos y salvos.

Es increíble lo que consigue la adrenalina, no puedo imaginar que haya gente obligada a normalizar algo así, no es justo. Gracias a Dios por ayudarnos a mantener la calma, por permitirnos volver a casa y por no cerrar nuestra garganta para poder seguir cantando aún a pesar del miedo, del estrés y de todo. 

Soy la Chida de la historia. 

martes, marzo 18, 2025

Lo que el viento se llevó.

 Me siento frustrada, envidio mucho la voluntad y la energía que tienen las personas para hacer mil y un actividades. Estoy consciente de mi estado de salud y de las casi nulas posibilidades que tengo por ahora para hacer todo lo que quisiera pero, se lo decía ayer a una amiga, 'qué difícil es ser un bulto'. 

La pinshi anemia me tiene harta, sumamente cansada, más allá de lo literal... Tenemos ya 8 años de ser comadres y habíamos podido sobrellevar la una a la otra pero, de noviembre para acá, la cosa se ha puesto fea y siento que la toalla está a dos de caer al suelo... Pero no, ese es un lujo que no me puedo dar ahora mismo. Afortunadamente, la hemoglobina va remontando y poco a poco (poquísimo) me voy sintiendo mejor, es sólo que me encabrona no tener la fuerza suficiente para ir al gimnasio a diario, para cocinar o hasta para salir a comer o tomar algo, sin mencionar la abrumadora cotidianidad. En fin, a veces creo que este blog debería llamarse 'mariconerías, lágrimas y algo más'. 


Ya, pues... 

Soy la Chida de la historia.

 

miércoles, marzo 12, 2025

Amistades de antaño.

Desde hace casi dos décadas me topé con este individuo y, lo que en ese tiempo comenzó como un intento de ligue juvenil, hoy es una entrañable amistad que, aún con sus altas, bajas y jalones de greñas, es de un infinito valor para mi corazoncillo de porra.

Sería imposible describir aquí la cantidad de aventuras que hemos compartido (el individuo y yo), así que nos voy a ahorrar la pena... Pero creo que mi post viene de lo que ha pasado el último año y medio, las situaciones complicadas por las que cada uno ha tenido que atravesar y que, al final, compartidas con el otro se han traducido en aprendizaje y una muestra mutua de cariño, complicidad y lealtad. El año pasado falleció su mamá, tuve la oportunidad de acompañarlo durante la misa previa a la cremación, estuve a su lado durante un tiempo breve porque (para variar) mi salud andaba re chafa por esos días (un poco más de lo habitual), así que traté de hacerle saber que estoy con él siempre y que, aunque el dolor sea grande, cuenta conmigo para llorar juntos y salir adelante con un poquito de tiempo y la ayuda de Dios.

No supe qué más hacer, él es una de las poquísimas personas de las que los abrazos son bienvenidos, así que lo abracé lo más que pude y después le di tiempo y espacio para que él decidiera el momento de vernos y hablar de cualquier cosa. Pasaron varios meses y, aunque siempre mantenemos el contacto vía whatsapp, volvimos a encontrarnos físicamente hace un par de días.

Ambos tenemos la misma edad, él apenas unos meses mayor pero con muchas más canas y arrugas, la misma sonrisa socarrona, la misma complicidad, las mismas estupideces de las qué reír, terribles gustos musicales pero el mismo gran corazón y esa esencia que me obliga a soportarlo todo el tiempo que Dios nos permita seguir juntos.

Te quiero, Rafa. 

Soy la Chida de la historia. 

martes, enero 28, 2025

Días de enero

Enero es un mes importante para mí, lo es desde varias perspectivas: el inicio, la oportunidad, la nostalgia, el amor y la locura.

El inicio.
Claramente, tal como lo indica el calendario, enero es el primer mes del año. Aquí es donde dan inicio los sueños, los propósitos, los retos y todo aquello que quedó inconcluso el ciclo anterior. Este es el mes en el que los gimnasios se llenan, aunque sea las prineras dos semanas, es el mes en el que nos resignamos a la dieta y a las metas económicas; es,sin duda, el mes más pesado y lleno de auto engaños donde la cuesta sí que cuesta. Enero es el que le da título a este post, así que allá vamos.

La oportunidad:
Hoy (el día que se me ocurrió escribir esto) tuve una cita médica "interesante", es la primera vez que estuve en el consultorio de un hematólogo. La cita en sí no fue complicada, solo se pusieron a prueba varias de mis (no)habilidades de (des)memoria, que superé con creces, obvio. Lo realmente difícil fue la incertidumbre previa, mis miedos se dieron vuelo en la montaña rusa de mi esencia de drama queen. Aún sigo en espera de los resultados de varios estudios y el consecuente diagnóstico y tratamiento, pero ya con mucha más tranquilidad y paciencia.

La nostalgia.
Nunca es un buen momento para decir adiós, mucho menos cuando la gente se va sin previo aviso y lo único que queda es el corazón roto y el sueño de reencontrarnos con ellos algún día en el más allá. No importa cuántos eneros ni cuántas lágrimas, los recuerdos siguen intactos.

El amor.
Fue una tarde fría, en una ciudad que no es la mía, donde no pude (no quise) evitar sumergirme en la mirada más dulce y transparente que hubiera visto jamás. El contraste entre todos los miedos, prejuicios y tabúes que llevaba cargando, y los murciélagos aleteando en mí interior fue la combinación ganadora para que me atreviera a entregar todo y más. Que la cagué y el camino ha sido a ratos complicado, sí, pero volvería a hacerlo con tal de llegar a donde estoy ahora. Y ya, cállense que no les pregunté su opinión, jeje.

La locura.
La gente que me quiere sin ningún tipo de obligación es, simplemente, gente loca de atar. No entiendo por qué pero agradezco con todísimo el corazón que sea así. 
No sólo el primer mes del calendario es el pretexto para dar nombre a esta entrada, lo es también una canción de Shakira que me estruja el corazón de una manera bonita, como esos abrazos que apachurran pero que alivian. Quizá, la persona a la que voy a aludir con esto ni se va a enterar pero, yo jamás voy a olvidar que fue mí salvavidas durante los primeros meses cuando decidí jugarle al valiente y salir de casa de mis padres para sentirme autosuficiente, que uno de los pocos abrazos (físicamente) que nos hemos dado en la vida él y yo lo he llevado siempre como uno de los mejores recuerdos de nuestra amistad porque fue, justo, una de esas veces en las que yo estaba tan rota y tan incapaz de reconocerlo.

Recuerdo muy bien una noche, después de un arduo día de trabajo en la oficina, tirados sobre su colchón inflable y cantando rolitas chidas...

... Y todo va a pasar, pronto verás el sol brillar. Tú, más que nadie, mereces ser feliz...

Soy la Chida de la historia.

viernes, enero 10, 2025

Veinticinco

Diez de enero de 2025, bitácora de la Chida... Jeje, suena cool.

No importa la cantidad de días que hayan transcurrido de tal o cual año, hay gente con la que me es sumamente complicado interactuar, algunos más cercanos de lo que me gustaría.

Quizás alguien opina que me quejo demasiado, y sí, pero es que si no lo hago corro el riesgo de asesinar a alguien... En absoluto sentido figurado... Ajá.

Así es que, sí, este 2025 pienso seguir quejándome de todos y de todo. Advertidos están. Bienvenidos sean ustedes, queridos dos que tres lectores, a otro año de lotería quejica y chin chin el que se raje.

Soy la Chida de la historia.