viernes, octubre 11, 2013

Recanijo gato...

Por fin volví a la casita, aunque hace ya un mes que pisé suelo queretano con el objetivo de no volver a abandonarlo nunca jamás de los jamáses... y en estos días de acomodar, desempolvar y adaptarse nuevamente, descubrí que hay un gato (gordo, blanco con manchas negras y de mirada casi tierna) al que le gusta meterse a mi patio... no sé si a jugar, a romper lo que encuentre o a hacerse pipí dejando ese olor nauseabundo que tanto me molesta y pica la nariz... Yo no lo había visto, fue mi Tarzán el que me comentó que había un ¡puto gato! en el patio que le metió tremendo susto... el gato a mi Tarzán, no al revés... digo, pa' aclarar. Al día siguiente fui yo la víctima de nuestra (no) querida mascota impuesta... ¡¡represión, represión!!.... digo, nada. Salí a secar una toalla de baño y ahí estaba... me miró, lo miré... grité como loca desaforada y el desgraciadísimo corrió hacia mí, saltó al lavadero y de ahí a la barda de atrás por donde escapó mientras yo seguía gritando y haciendo bolas la pobre toalla que recibió toda mi histeria.

Después del sustazo y las mentadas contra la sacrogatuna madre del intruso, mi Tarzán decidió poner una malla de alambre justo por donde se pasaba el muy infeliz. Pinzas, alambre y malla en mano se trepó y tapó el hueco, pero la malla no alcanzó y quedó un pedacito descubierto por el que creímos que ya no sería posible que pasara pues, además, quedaba hasta la orilla y bueno...

Ayer salí al patio, confiada en ya no encontrar nada porque nuestra malla se veía re bonita y re segura y ¡SUPINCHEMADRE, GATO HIJUEPUTA!... snifs! =(

... pinche minino, sigue haciendo de las suyas, habrá que conseguir más material para librarnos de la gatuna y desagradable visita... además de chutarnos los sustos al salir al patio por las mañanas. ¬¬

¡RECANIJO GATO!

martes, septiembre 17, 2013

... y heme aquí, pensando en ti, en mí y en lo que aún nos depara el destino. Quizá es que he comprobado que  mis más grandes miedos están representados por los cambios abruptos pero qué más da... si he de acostumbrarme a ellos por estar a tu lado y por intentar se mejor cada día... ¡lo haré!.

Hace ya varios años que la vida comenzó a ponerme pruebas... que Dios tiene planeado algo para mí por lo que he de luchar, acaso sufrir en el proceso, pero seguro disfrutar llegado el momento. Sé que estamos juntos porque así lo hemos decidio ambos... a pesar de los pesares y de aquellos que no quieren nuestra felicidad... seguimos de pie, amor... y listos para lo que venga, por difícil o doloroso que sea.

Últimamente he pensado en lo que nuestros 'te amo' significan... los que decimos al despertar seguidos por el beso de los buenos días, los que nos decimos en cuanto se cruzan nuestras miradas con una sonrisa cómplice... incluso los que decimos después de algún desacuerdo o discusión intrascendente... y he llegado a la conclusión de que todos son reales, hermosos, fantásticos, ¡nuestros!.

Lo he dicho en otras ocasiones: si alguien me hubiera dicho, hace 6 años, que hoy estaría compartiendo con alguien todo eso... sin dudarlo le habría respondido con una sonora carcajada y alguna mentada de madre... hoy reconozco que las cosas son distintas, que tú estás a mi lado y que pretendo que sea así para siempre... 

Me enamoré... y sigo enamorada de esos lindos ojos negros, de las palabras tiernas y consentidoras, de la entrega incondicional y la reciprocidad de emociones que rebotan en todos lados haciéndonos ser mejores cada vez... mejores amigos, confidentes, cómplices, amantes.

No me preguntes por qué... solo sé que mi corazoncillo de porra late por ti y por la ansiedad de volver a sentirte... solo quería avisarte que estoy lista para continuar... aquí, allá... donde sea pero contigo.

¡TE AMO, MI TARZÁN!

domingo, septiembre 01, 2013

Septiembre.

El noveno mes del año, el mes patrio, el que más letras tiene en su nombre... el mes en el que cumplía años mi abuela Merced, el mes en el que cumple años mi señor padre, el mes de aniversario matrimonial de mis papás... MI MES.

El día 13 será mi descumpleaños número 31... aunque, para ser honesta, el número ya me parece irrelevante. Estoy contenta, quiero celebrar, quiero compartir con los míos todas las bendiciones que me han sido dadas sin el mínimo asomo de ser merecedora de ellas.

Es cierto que no he mantenido actualizado el blog... pero es cierto también que todo lo que no he escrito han sido lágrimas, ojos inexpresivos, sueños apachurrados y jetas colgadas. Hoy las cosas parecen ser distintas... parecen, quizá no lo sean del todo... pero sí mi actitud, mis ganas, mi disposición. 

Los sueños siguen acumulándose y las posibilidades para coronarlos también. El amor sigue latente en mi vida, en mi corazón y (lo mejor) también en el del Tarzán de mi alma. Estamos trabajando en equipo para conseguir llegar a la meta, estamos... estamos... 

Diría que estamos a 12 días de una de las fechas más importantes del (mi) año... pero quiero que cada día lo sea, igual, feliz... Se trata de tiempo, ciclos, tic tacs... pero si ustedes supieran lo que hay ahora mismo en mi corazón y que se traduce en una sonrisa (estúpida y honesta) que no cabe en mi carita güereja y cachetona... ¡ah!...

Veamos qué nos depara el futuro...

sábado, julio 20, 2013

Mariconeando.

Hace 3 semanas que me mudé de ciudad... en realidad no sé qué tan acertado es decir que 'me mudé' porque la mayoría de mis cosas siguen en Querétaro... incluidos mi corazón y mis recuerdos. Bueno, parte de mi corazón sigue conmigo, otra la tiene él todavía... y los restos son los que se quedaron allá, con los míos, con todo lo que me hace ser...

Casi a diario, desde que salí de mi ranchito querido, he recibido de manera constante e insistente la misma pregunta:

¿Cómo estás?

... a lo que yo, de forma automática y sin dudar, respondo que bien... que las cosas van marchando de a poco y que no pierdo la fuerza, la fe y la esperanza... me gustaría que todo fuera cierto.

Permítanme explicarme, mis queridos 2 que 3 lectores (espero que aún existan)... Nadie me obligó a hacer esto, los cambios que se han dado en mi viduchita de porquería son porque yo así lo he decidido. La mayoría de las veces siempre que tengo que tomar una decisión sufro, sí... ridícula, sudorosa, tembeleque y lloriqueonamente... sufro porque la inseguridad me ataca, las posibles consecuencias de cualquiera de mis opciones me come, me mastica y luego me escupe para obligarme a tomarla o correr a que me coma alguna de las otras... BAH!

Cuando hubo que decidir si nos quedábamos en Querétaro yo no pensé en todo, es decir, mis opciones eran reducidas y en todas había más contras que pros... así que técnicamente fue un volado con dedos cruzados en la espalda para que, ya fuera cara o cruz, la cosa resultara bien.

La moneda cayó del lado de 'vámonos'... y confiada  con un chingo de miedos agarré algunos de mis tiliches, me trepé a un camioncito que, 3 horas después, me dejó donde estoy ahora... tratando de no perder la fe, la esperanza y la fuerza pero también con un pie listo para volver al lugar del que, a veces pienso, nunca debí salir.

No me mal interpreten, por favor... entiendo que 'la necesidad' es lo que nos movió, estoy segura que mi Tarzán también habría querido quedarse...  sé que hay mucha gente apoyándonos moralmente y eso no tengo forma de agradecerlo y valoro muchísimo lo que hacen nuestras respectivas familias para que todo esto sea más llevadero... sin embargo debo confesar que tengo el ego, la dignidad y acaso el orgullo un poquito maltratados... pero ese ya es pedo mío.

No, no estoy bien... porque tengo muchas cosas qué hacer, porque no tengo a mi lado a todas las personas que hacen de mi vida algo muy chingón... porque extraño a los míos y, aunque respeto y valoro a quienes hacen ahora de mi familia, lo siento... no es lo mismo. No es mi espacio, no es a lo que estaba acostumbrada... ni siquiera sé a dónde ir cuando quiero o necesito algo en particular... 

En fin, es solo que estoy dentro de ese proceso que TODOS, pinches sabiondos, me dicen que tengo que pasar... aunque no creo, ni quiero, que me vaya a acostumbrar algún día. No sé qué quiero... lo único cierto es que ya estoy aquí y no puedo darme el lujo de no luchar... aunque a ratos mi objetivo, mis ilusiones y mis sueños estén tan perdidos.

Maricona que soy...

... pero sigo poniendo cara de que soy la chida.

sábado, julio 13, 2013

De princesas y dragones: La princesa. Parte I.


En un hermoso lugar vivía una princesa... ella no sabía que lo era y se limitaba a disfrutar de su día a día al lado de las personas que la querían y cuidaban... A momentos se preguntaban cuán ciertos serían los rumores, qué tan princesa sería si no contaba con las características de una, al menos no de las que se leen en los cuentos de hadas o en las historias que salen de las bocas y cabecitas de algodón de las abuelas.

- ¡No soy una princesa!- se repetía continuamente y hacía todo cuanto podía por demostrarlo. A veces se hacía la fuerte en situaciones difíciles y, por alguna razón, lograba salir siempre airosa de los retos que la vida iba poniéndole en el camino... sin embargo, y sin que ella pudiera hacer algo para evitarlo, un día sus debilidades salieron a la luz... algunas brujas y uno que otro hechicero budú le hicieron darse cuenta que, descuidando detalles por mantener la careta de ruda rudísima, ella misma había permitido que entorpecieran su camino, le metieran el pie y consiguieran tumbarla... haciéndola caer de golpe y sin previo aviso en un charco de lodo del que, difícilmente (aunque no imposible), ella lograría salir.

Tirada y acaso revolcándose un poco entre la tierra la princesa lloró y entonces asumió su papel... sufrió el dolor de la caída y la decepción al descubrir que, entre esas brujas y hechiceros de negra consciencia, había algunos que ella había considerado amigos... De a poco se fue incorporando, tardó... pero estaba decidida a no quedarse ahí y demostrarle a esos que le hicieron daño... pero más a los que la amaban que, con todo y codos rasapados, se levantaría y seguiría adelante.

Como pudo la princesa se puso de pie, sacudió la mugre del vestido, mandó a volar las zapatillas de cristal y, aún con lodo en la cara, se prometió a sí misma que jamás permitiría de nuevo que alguien la haría tropezar...

Soy la chida de la historia.