viernes, febrero 28, 2014

Soñar...

Alguna vez pensé, ilusamente, que sería capaz de hacer feliz a alguien... pero he descubierto que nadie puede ser feliz si no desea serlo... la lucha es una y es personal. El problema radica en pensar que la felicidad es un fin... pero la felicidad es parte de un proceso y se debe vivir día a día sin que por ello dejen de existir las partes bajas de esto tan emocionante.

Alguna vez pensé que la vida era rosa... pero entendí que hay muchos matices y yo no puedo darme el lujo de perderme ninguno de ellos...

Alguna vez pensé que sola podría con todo lo que me pusieran enfrente... pero he descubierto que soy dependiente... dependiente del cariño y el soporte que me da mi familia, ¿qué haría yo sin ellos? 

Alguna vez pensé que el amor es para siempre... y puede ser... pero hay que trabajar en ello de manera paciente y constante... sin embargo, cuando el amor deja de existir en la otra persona o se ve opacado por cosas o situaciones fuera de uno mismo... es mejor simplemente dejarlo ir.


Alguna vez... quizá alguna vez vuelva a permitirme soñar.

viernes, febrero 21, 2014

A modo de pase de lista.

Siento como si fueran siglos los que hace que no me paro por aquí... a veces creo que no tengo tiempo de hacerlo... pero otras sé que lo que no hay son ganas. Carajo. Es por eso que vengo aquí, levanto mi regordeta manita mientras digo, con voz fuerte y clara, ¡presente!... aquí sigo.

Sé que la chida no es de esas personas que dan saltitos de alegría y sonríen a diestra y siniestra para asustar a los malos espíritus y los ánimos bajones... pero creo que la condición ha empeorado y me he convertido en un espantapájaros viviente... la jeta, los pasos y la rutina se han vuelto monótonos, mucho más de lo habitual... las oraciones, los deseos y las esperanza están peor que nunca y... bueno, yo lo que más feo siento es que hay muchísimas personas esperando por mí, por el regreso de la chida de la historia y yo... yo definitivamente, aunque muy arrinconado en mi corazoncillo de porra, mantengo el mismo deseo.

La cosa no anda bien en lo profesional,  emocional y ya no hablemos económicamente. Antes me daba vergüenza aceptarlo... y todavía, pero al menos ahora me la quito tantito para recibir la ayuda de los que me aman y me quieren ver bien. Las aventuras no han sido pocas y las lecciones aprendidas tampoco... pero cada vez que escucho o leo aquello de 'cuando más oscuro está es que ya va a amanecer'... me entra la preocupación porque las baterías de mi lámpara ya están en las últimas y temo quedarme a ciegas, sin saber qué hacer o a dónde ir en lo que el amanecer hace lo suyo... en fin.

Muchos quizá pensarán que me gusta jugarle al drama... y sí, qué chingados... pero también me gusta creer que pronto habrá una oportunidad para mí y, es por eso que no dejo de pegarle a lo que se me ponga enfrente... las personas no nos alimentamos de esperanza y sueños, oiga... debo confesar que debido a ese 'entrarle a todo' también me he topado con personajillos culeros en cuanto a lo laboral... gentuza que acostumbra aprovecharse del trabajo y tiempo de los demás... pero bueno, no vale la pena gastar la energía y los rencores en eso...

Hace una semana postulé un proyecto que espero (cruzo los dedos y le rezo a toda la corte celestial) se dé pronto y pueda yo sonreír al recordar tantísimo drama vivido... La toma de decisiones está a la orden del día y de la misma forma el amor de mi esposo, mi familia y mis amigos... a todos ellos solo puedo agradecerles por ser mi soporte y la cachetada guajolotera que necesito cuando se me están yendo las cabras al monte...

Soy la chida de la historia... o al menos lo intento ;)

domingo, enero 26, 2014

Cinco años.

La última semana sólo he pensado en la conspiración del destino, en la magia de las casualidades y, en definitiva, en las bendiciones del dealláarriba para conmigo. Por más que lo pienso, creo que no hay forma de agradecer por lo que tengo y lo que soy... por lo que de a poco he construido de la mano de la persona que está a mi lado.

Hace ya cinco años de ese maravilloso encuentro, no casual, pero sí afortunado... hace ya cinco años que me perdí en esa mirada que se fijaba en mí llena de ternura y de amor... hace ya cinco años que enfrenté mis peores temores y que, ¡gracias, Dios!, opté por adentrarme en esas cosas del amor... y heme aquí, de nuevo con miles de planes, manteniendo los recuerdos pero bordando los adornitos de todo aquello que habrá de venir.

Me chocan esas preguntas de "¿cómo te visualizas en X años?"... porque me he tenido que tragar tantas cosas... NADA de lo que tengo y soy ahora estaba dentro de los planes, de nada sirve trazar una línea si después pasan cosas hermosas y termino siendo otra... que me encanta esa otra que soy... pero entonces no me pregunten esas tonterías.

Mi familia, mis amigos y alguno que otro metiche han sido testigos de cómo las cosas han ido evolucionando... y yo, protagonista de esta historia, soy la primera en decir que se trata de una bendición de Dios y me niego, rotundamente lo hago... a dejar pasar todo como si nada. Lo que soy ahora no se compara remotamente con lo que tenía decidido ser... ¡esto es mucho mejor!.
Los problemas vienen de la mano, lo sé... nadie dijo que sería fácil, pero creo que ambos, (él y yo) estamos dispuestos a pasara por lo que sea con tal de permanecer juntos... toda la vida... hasta la eternidad.

Te amo, Héctor... y me encanta ser tuya, que me lo hagas saber mirándome a los ojos y me lo demuestres todos los días con esa ternura que sólo tú sabes.

Soy la Chida de la historia.

lunes, diciembre 30, 2013

Ay, los animalitos.


Ustedes lo saben bien, mis queridos 2 que 3 lectores... no soy fan de los animales, casi de ningún tipo... acaso los perros me gustan, y eso, no cualquiera. En mi familia siempre ha habido mascotas, de todo tipo... desde palomas habaneras, periquitos australianos, pericos verdes que hablan chillona y mamonamente, canarios, zenzontles, carpinteros, pollos, conejos, gallinas, hámsters hasta un pato... en fin, de todo un poco... ¡gatos jamás!... perros, por supuesto... hace unos meses aún tenían 5 en casa de mis papás... pero 2 de ellas fallecieron porque ya estaban viejitas. Punky (por la niña de las coletitas, Punky Brewster) y Coffee (por su color)... la primera ya tenía más de 16 años y la otra unos 15... en fin, a Punky yo la quería... pero siempre he tenido consciencia de que se trata de perros, animales... seres vivos, sí... pero todos ubicados en su lugar dentro de la denominada cadena alimenticia.

No es mi intención justificar la forma en la que pienso ni subestimar las habilidades de los animalejos roñosos y torpes (ja, como en el rey león)... es broma, goeis... no se me vayan a intensear. 

He llegado a querer a un perrito... no a amarlo, no sé si me explico, me gusta establecer las distancias correspondientes. El punto es que me gustaría tener una mascota... eso es, una mascota... no un amiguito de 4 patas y mucho menos un hijito peludo, esas son mamadas... quiero un perrito pequeño, porque mi casa lo es, y estoy consciente de las necesidades que también ellos tienen (los animalejos roñosos y torpes.. ay ya, mojigatos ¬¬)... Sé también que no se trata de 'cosas' desechables, si llegamos a conseguir una mascota deberé ser paciente y comprometida para cuidarlo y darle las atenciones correspondientes... bueno, no soy una amante de los animales pero tampoco soy un monstruo, carajo.

Lo he dicho antes, odio y me asqueo con las personas que cargan a sus animalillos para todos lados, aquellos que los ponen en un lugar emocional y social por encima de otras personas, incluso de su familia... Me cagan aquellos que utilizan a los aminales como refugio psicológico y los maltratan (porque para mi eso es maltrato) vistiéndolos, pintándolos, poniéndoles moñitos y cuanta estupidez se les ocurre... en fin.

Cuando suceda (si es que no me arrepiento antes) vendré aquí a contarles... mi Tarzán ya está de acuerdo y solo esperaremos al indicado, ja!

Soy la chida de la historia.

domingo, diciembre 29, 2013

Un año sin ella...

El 21 de diciembre se cumplió un año del fallecimiento de mi abue María... se fue rapídisimo el tiempo, no pensé que sería tan fuerte pero a la vez tan fácil sobrevivir así... sin ella. Todavía sueño con su sonrisa y las lágrimas no han conseguido detenerse al tenerla en mente... en corazón.

Sé que ya se los conté pero estoy haciendo esto a modo de terapia... Ustedes saben, mis queridos 2 que 3 lectores, que me cuesta mucho trabajo decir adiós y desprenderme de las cosas, más aún de las personas... sobre todo si esas personas han dejado huellas indelebles en este corazoncillo tan de porra a veces. Mi abue fue/es uno de esos seres que uno quisiera que fueran eternos, no era perfecta... por supuesto que no, pero casi. Mis años de infancia estuvieron marcados por su sonrisa, sus palabras, sus enseñanzas y su cariño... supongo que la mayoría de las personas tenemos a nuestros abuelos como parte fundamental de nuestro existir, es decir, son más apapachadores y comprensivos que los papás... o eso creo... mi abue era/es lo máximo.

María me enseñó a rezar... ella me preparó para poder hacer mi primera comunión, me enseñó mucho de lo que me ayudó a sobrellevar su partida. María me defendía cuando mis tías se ponían locas y me gritaban, regañaban o castigaban por cualquier cosa... las histéricas entonces eran ellas. María estuvo de mi lado cuando tomé las decisiones más difíciles y radicales que mi papá desaprobó... pero ella me alentó a ser firme... y paciente. María sonrió y me echó porras cuando le conté que había encontrado al amor de mi vida y fue factor determinante para que yo no diera jamás un paso atrás.
¡Gracias, María!

Mi abuela María se casó a los 15 años con mi abuelo Esteban (de entonces 21)... tuvo en total 17 hijos (de los cuales una nació muerta y 3 murieron pequeñitos por la difícil situación que entonces vivían), despidió a 2 cuando ya eran mayores: mi tía Mari que falleció al dar a luz y mi tío Ángel que se adelantó hace 4 años. Llegó a la ciudad de Querétaro muy joven pero jamás perdió su acento 'de campo' y las costumbres que le inculcara su familia. Mi abuelita 'echaba' tortillas a mano... prendía su fogón y tenía siempre cerca la azucarera y el salero para regalarnos taquitos calientes en cuanto llegábamos a visitarla. Era costurera, de las buenas... recuerdo que cosía para un grupo de danzantes concheros que bailaban en las fiestas patronales del templo de La Cruz... me encantaban los trajes brillantes llenos de lentejuelas y plumas... también confeccionó muchos vestidos para bodas, XV años, primeras comuniones... ¡Cuántos recuerdos!

No puedo concebir mi vida sin ella, es decir, ella tendría que ser parte todavía de los eventos importantes de la familia... me duele que ya no esté aquí y me encantaría volver a sentir su presencia, su amor... pero ya no se puede, no como antes... Ella estará siempre en mis recuerdos, en mi corazón...

¡Te extraño, María!