Finales de octubre, última parte del 2015 y otra vez las letras han sido escasas. No quiero justificarme, no tendría por qué hacerlo... y si lo hiciera, sería conmigo misma... porque la energía da apenas para cumplir con los compromisos... porque el trabajo está antes que cualquier cosa... no sé qué tan sano sea eso. Y, es que, las horas de sueño cada vez son más... el cansancio físico demanda que mi cuerpo evite cualquier esfuerzo extra... entonces, la energía se enfoca en lo que DEBE ser...
Hace tiempo que no leo un libro, que no dibujo por placer, que no abro las cortinas de mi habitación en un día soleado (porque ni ha habido días soleados, ja)... y quisiera hacerlo. Quisiera pasar tardes cocinando con mi Tarzán, cantar a todo pulmón... hacer una transmisión completa del programa de radio sin bostezar... pero, por ahora... aprovecho cualquier oportunidad que tengo para dormir, para arrinconarme a gimotear o para abrazar a mi Tarzán mientras él me apapacha.
Es temporal... lo sé. Solo basta con que me decida a ponerme con Sanzón a las patadas y entonces, entonces mis 2 que 3 lectores, volver a ser la chida de la historia... ¡Sahuevo!
(A pesar de todo)
Soy la chida de la historia.
viernes, octubre 30, 2015
lunes, septiembre 28, 2015
Héctor...
Hace tiempo que no te escribía a ti, especialmente... hoy quiero hacerlo porque lo necesito, porque mi corazón tiene que gritarlo: ¡TE AMO!...
A ratos me creo la historia del hombre fuerte, serio, maduro... porque lo eres, pero me sorprendes al permitirme conocer tus distintas facetas que, lo único que consiguen es enamorarme más cada vez. Como cuando ríes a carcajadas ante una simpleza... o como cuando la noticia de la muerte de algún artista te conmueve tanto que te lleva a dar un paseo por tus recuedos y regresas con algo de nostalgia y un par de lágrimas... o como cuando platicamos de nuestros sueños, nuestros planes y la forma en que habremos de llevarlos a cabo... esa mirada soñadora y llena de ilusión es la que alimenta mi espíritu y me da la energía para luchar a tu lado, codo a codo... siendo mucho más que dos, como dice mi poeta favorito.
Así quiero verte... feliz, sonriente, haciéndome partícipe de lo que te gusta y disfrutarlo juntos.
Te amo... creo que lo sabes... deseo que así sea... pero quiero decírtelo tantas veces como me sea posible... que no lo olvides jamás y que, como compromiso conmigo misma, haré todo lo que esté en mis manos para que esa sonrisa y la mirada llena de ilusión, permanezcan siempre.
Soy la Chida de la historia.
jueves, septiembre 17, 2015
¡Maldita lisiada!
Mi mamá me enseñó a no quejarme y a aceptar la voluntad de Dios... con lo segundo sí puedo, bueno... es que no hay de otra... pero no puedo evitar quejarme y a ratos hasta llorar preguntándome ¿por qué a mí? Sé que no hay respuesta, quizá ni siquiera tengo derecho a preguntarlo... pero mentiría si negara que es una interrogante que pasa muy seguido por mi mente... más a últimas fechas.
Le comenté a mi Tarzán que a momentos pensaba que las enfermedades podrían ser castigos por alguna culpa... como para pagar las cosas malas que uno hace... pero después pensé que no, porque entonces no habría niñitos que mueren de cáncer y otras enfermedades horribles... ni tantos hijos de la chingada deambulando libre y sanamente por el mundo mientras lastiman y hacen daño a quien se les atraviese.
También sé que lo que me pasa no es taaaan malo si lo ponemos en comparación con aquellos que no tienen qué comer, con los que no tienen a nadie cerca que los arrope y acompañe cuando se sienten mal, no solo físicamente... o con aquellos cuya enfermedad los tiene postrados en una cama o dependiendo de terceras personas o máquinas para sobrevivir... mucho menos se compara con quienes sufren los horrores de una guerra y tienen que salir huyendo de su país sin encontrar cabida u oportunidad en ningún otro lado... argh!... ¿de qué chingados me quejo entonces?
* * *
Ayer salí corriendo de la cama (improvisada con un colchón en el piso porque estaba de visita en casa de mis papás)... pues había quedado de cuidar a mi sobrinita mientras su mamá iba a maquillar policías para el desfile del día de la independencia... como salí en modo zombie solo para ir a acostarme de nuevo, pero ahora en la cama de mi hermana, no le di importancia a una 'mancha' que me nublaba la vista... un rato más tarde, cuando desperté porque mi sobrina balbuceaba y me observaba desde la cuna, me di cuenta que la mancha seguía ahí. y no solo eso, que obstruía la mitad de la vista de mi ojo derecho y además era (es) roja... ¡sangre!, ah chingá.
- Hemorragia vítrea (búsquele en google)
¡¡PUTA MADRE!!
... y así ando ahorita, con solo la mitad de la vista, trabajando (y escribiendo este post con un ojo cerrado) esperando a que esta chingadera se solucione pronto... baaahhhh!!
Soy la chida más quejica y llorona de la historia...
martes, septiembre 08, 2015
A Tadeo:
Confieso que te sueño y anhelo tu presencia muchas más veces de las que me atrevo a aceptar la posibilidad de que no llegues a mis brazos nunca. Deseo sentir tu calor, palpar la suavidad de tu piel y observarte hasta cansame... aunque seguramente no me cansaría jamás.
Imagino tu rostro de tantas formas... a veces juego al rompecabezas: ojos negros y piel canela, piel blanca y pequitas adornando una carita dulce y traviesa al mismo tiempo.
Sólo Dios sabe si vendrás a complementar mi (nuestras) vida en algún momento--- sólo Él decidirá si soy merecedora de tal bendición... sólo Él conoce todo el amor que hay acumulado en mi corazón por si decide enviarte a mi lado...
Mientras tanto, seguiré soñándote.
Soy la Chida de la historia...
Imagino tu rostro de tantas formas... a veces juego al rompecabezas: ojos negros y piel canela, piel blanca y pequitas adornando una carita dulce y traviesa al mismo tiempo.
Sólo Dios sabe si vendrás a complementar mi (nuestras) vida en algún momento--- sólo Él decidirá si soy merecedora de tal bendición... sólo Él conoce todo el amor que hay acumulado en mi corazón por si decide enviarte a mi lado...
Mientras tanto, seguiré soñándote.
Soy la Chida de la historia...
miércoles, agosto 19, 2015
[Aplausos y carcajadas.mp3]
Hace poco pensaba en lo aburrida que se ha tornado mi vida, no me mal entiendan... las personas a mi alrededor son lo máximo, me quieren y me cuidan como si yo lo mereciera... pero pensaba en las panchoaventuras que, antes, eran parte imprescindible de mi día a día. Quizá es que me volví alguien común y corriente... quizá es solo que la aburrida soy yo.
Pero diosito bimbo da sorpresas y últimamente me ha regalado carcajadas al por mayor.
Todos los días tomo el autobús a la misma hora para ir al trabajo... camino unas 3 cuadras de más, para no agarrarlo muy lleno, ya saben... y desde hace unas 3 semanas venía encontrándome a un tipo al que, para fines prácticos y porque la neta no recuerdo su nombre, llamaremos Burri... pues bien, Burri me saludó una mañana y 'me hizo plática', mencionó que ya me había visto antes pero pensó que yo era 'fresita' y no iba a querer ni responder el saludo (¿tan mamona me veo?... ¬¬) pero ese día se animó porque me veía muy 'resplandeciente'... (¡no mamar!). Respondí al saludo de Burri y a las varias preguntas que me hizo ese día... realmente parecía más un interrogatorio (o stalkeo permitido) que una charla matutina casual: ¿dónde vives?, no eres de aquí, ¿verdad?... y cosas por el estilo. Yo me limitaba a responder con monosílabos pero, ustedes ya saben que no sé socializar ni interactuar con cualquier hijo de vecina, muy incómoda.
Diario era la misma historia, Burri estaba ya esperando en cuanto yo llebaga a la 'parada' del autobús... me saludaba sonriente y comenzaba nuevamente el interrogatorio. Con el paso de los días me fue cayendo en gracia, es jocoso el muchacho y, aunque era evidente que (libre de cualquier presunción y llena de modestia) se sentía (siente) atraído por mí... yo respondía y hasta me animaba a preguntarle también algo de su vida.
Burri trabaja en mantenimiento a casas y empresas... no es queretano, viene de Guerrero... allá lo engañó su mujer cuando él se fue al 'gabacho' y la dejó con toda la responsabilidad de los niños (4)... se casó muy joven, a los 15 años... tiene cierto resentimiento contra sus críos (como él los llama) por no haberle avisado que le estaban haciendo de chivo los tamales, pero bien que se gastaban los dólares que les mandaba... pobre Burri.
Dejó todo y a todos para intentar cruzar de nuevo la frontera en un acto casi suicida... lo intentó por diferentes partes de diferentes estados que colindan con Estado Unidos, pero no lo logró y lo mandaron a la casa del inmigrante (en Nogales, creo)... de ahí se vino para Querétaro.
Uno de esos días de charla matutina salió a flote que soy casada, no es algo que yo estuviera ocultando... al contrario, quería que él lo supiera... ya se estaba emocionando porque a diario hacíamos juntos el recorrido de 35 minutos... y la expresión de su cara cambió completamente, creo que no esperaba que la situación fuera así. Chale.
A partir de ese momento, y de manera casual, resultó que él también estaba con alguien y (ni se notó la ardidez) no paró de hablar de 'ella'.
Un día, Burri me preguntó si mi marido sabía que hablaba con 'otros hombres', le dije que sí... ¿y no se enoja?, preguntó de nuevo... no, no tiene por qué... pues debería, sentenció.
Desde el principio él debió notar que lo mío solo era amabilidad (sí, queridos dos que tres lectores, fui amable con un desconocido) pero su cabecita torció el asunto y no sé qué haya pensado él... que yo le estaba tirando el perro al aceptar sus saludos o qué chingados?... Pero el colmo fue esta mañana... como todos los días, salí de casa y caminé hasta la parada del autobús pero Burri no estaba ahí, no le di importancia. Después de unos minutos noté que unas personas se pararon a un lado mío pero (mamona como soy) ni volteé... después escuché que me hablaron por mi nombre (él desde el principio se lo aprendió y lo mencionaba varias veces durante nuestras conversaciones)... eran Burri y 'su mujer'', como me la presentó de inmediato. Ella extendió la mano sonriente, pero pude notar (en escasos segundos y como solo las mujeres podemos percatarnos de ello) cómo su mirada me recorrió de arriba a abajo y de regreso... "Soy Guadalupe, su esposa", lo último, dicho de manera sutilmente marcada. Mucho gusto, le contesté... y ya ni mi nombre dije porque Burri ya lo había hecho.
Se quedaron a un lado de mí discutiendo lo que ella prepararía para la comida, diciéndose cositas tiernas y apapachándose... un par de minutos después se despidieron y se alejaron tomados de la mano.
Cuando Burri me dijo adiós, lo hizo con una expresión de perrito regañado que, seré lo más honesta que pueda, me cagué de risa internamente y, viéndome muy educada, aguanté la carcajada.
Ay, pinchi Burri... ¿ya ves?, y tú haciéndole al galán.
Tomen nota, chavos... porque luego les pega su vieja...
Soy la chida de la historia.
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