viernes, noviembre 02, 2018

Dos de noviembre.

Hoy es uno de esos días raros. Es bonito porque guarda un montón de tradiciones, historias, anécdotas y recuerdos pero, al mismo tiempo, es un día lleno de nostalgia, abrazos que ya no pudieron darse y besos lanzados al cielo.

Hoy la salud me ha jugado chueco, mucho más que de costumbre. A ratos me sigue pareciendo increíble que mi cuerpo se niegue a cooperar, que no sea tan fuerte como solía serlo y que mi única reacción sean las lágrimas. Hoy, mirando fijamente la ofrenda para los muertos de la familia, cruzó por mi mente el momento en que ya no sea yo la que ponga veladoras, flores, frutas y papel picado, sino que mi foto ya sea parte del mural. Imaginen cómo me siento.

No, no me quiero morir, no ahora. Sé que algún día habrá de suceder pero, créanme, no llevo prisa alguna, al contrario, sé que hago falta aquí, que aún tengo muchísimo para dar y recibir, a pesar de la constante etiqueta de 'inútil' que solita me cuelgo. Son solo pensamiento estúpidos (o no tanto) que se atraviesan en momentos de crisis.

Quiero estar bien, quiero que los que me quieren también lo estén y dejen de preocuparse por mi salud. Es decir, agradezco que me cuiden y estén al pendiente, pero me niego a ser una carga.

Definitivamente, quiero poner muchísimas ofrendas más, quiero sentir mi corazón latir y estrujarse poquito porque extraña las miradas, los besos y los apapachos de los que se fueron. Quiero seguir aquí y evitar, en lo posible, ver a los que se quedan desde otra dimensión...

Que el tiempo que estemos aquí, sea de mucho disfrute y, si Dios nos lo permite, veamos (aunque borrosos) muchos amaneceres más.

Mientras tanto, a mis abuelas y abuelo, a mis amigos y demás familiares que ya están allá... Ustedes que están más cerquita de Él, pídanle que nos cuide, nos ilumine y nos abrace fuerte para seguir dando guerra, hasta donde sea posible.

Soy la chida de la historia.

sábado, agosto 04, 2018

Fuu fuuuu...

Lo del título es solo que estoy soplando para desempolvar este espacio que, por mil y un razones, ha estado abandonado. Hace más de 6 meses de la última entrada y yo no tengo vergüenza al venir aquí y tratar de hacer como que nada ha pasado...

Estoy triste, quizá es esa la principal razón por la que me escapé de la cotidianeidad e hice escala aquí. No creo estar deprimida, aunque algunas personas opinen lo contrario. Simplemente, hoy no quiero ser, no quiero estar y no quiero pensar. El corazoncillo de porra anda apachurrado, las emociones andan mariconas y la disposición se limita a entrar aquí, escribir dos que tres tonterías y salir corriendo. Así que, ya saben ustedes, sigo viva pero el ánimo anda mamoncito... Prometo venir pronto, en otro modo, y contarles del cómo, cuándo y dónde de mi vida.

(Solía ser)
La Chida de la historia.

martes, enero 23, 2018

Héctor...

Y de nuevo te escribo a ti, justo a 9 años de ese primer encuentro, justo en medio de este trago amargo.

Tú lo sabes, porque no me canso de decírtelo todo el tiempo, te amo con todo mi ser, con todo lo que tengo... Y me duele, me duele tanto que estés pasando por esto, sobre todo porque sé que se ha ido una de las personas que más amas y admiras. Lo siento tantísimo, mi amor, ¿cómo hago para secar tus lágrimas, para disminuir el dolor o siquiera para intentar decirte algo que consuele tu pena?

Quisiera hacer que esto pase pronto, que en un parpadeo todo quedara atrás, pero no se puede, porque además él merece que lloren por él, que sientan su ausencia y que valoren todo lo que dio e hizo por los demás... Después pasará, cuánto tiempo, no sé... Pero estoy segura que el recuerdo de tu papá permanecerá intacto en todos nosotros...

Desde esta mañana estoy pensando cómo hacer para que te duela menos, cómo intercambiar lugar contigo y solo he podido refugiarme en Dios, pedirle que se mantenga presente en tu corazón y tus pensamientos... También le he pedido, con todas mis fuerzas, por el bienestar de tu mamá y toda tu familia pero, especialmente, por el eterno descanso de quien fue el principal responsable de que hoy seas el maravilloso hombre que eres y con quien tengo la dicha de compartir el día a día...

Desde aquí, hasta el cielo, un abrazo fuerte para usted, don Andrés...

domingo, enero 14, 2018

2018

14 días transcurridos de este, próspero y feliz, año nuevo... Qué rápido, ¿cuál es la pinche prisa?... La (intento de) chida de la historia sigue viva y con la disposición a mantenerse así, excepto si 'eldealláarriba' decide lo contrario.

A ustedes, mis queridos 2 que 3 (y espero, aún existentes) lectores, espero que todo les pinte bonito, que los planes y propósitos se vayan desarrollando de acuerdo a sus deseos y, si no es mucho pedir, si les queda algún huequito en sus oraciones, se acuerden de esta que les escribe de vez en cuando.

Soy (o al menos lo intento) la Chida de la historia.

miércoles, noviembre 22, 2017

Desempolvando.

Ya ni siquiera se me ocurre qué decir, cómo justificar mi ansiedad, mis miedos o mis frustraciones. Tal vez no lo necesito, lo que sí necesito es no dejar morir este espacio, simplemente por nostalgia, por seguir teniendo algo mío.

Definitivamente, el diseño forma cada vez menos parte de mi vida, la pintura está en pausa forzada y me preocupa mucho pues, siendo realista, es lo único para lo que era más o menos buena. Argh!

Adoro la forma en que familia y amigos tratan de motivarme, de dar ánimo y alentarme a que no me rinda, diciéndome que todo será mejor más adelante. Quisiera creerlo, quisiera demostrar que lo sé y que no me agüito... Pero es más difícil cada vez, a pesar de la sonrisa y de las ilusiones... La chidez se agota de a poco. Chale.

Lo que no puedo dejar de decir, de admitir y de agradecer, es el amor, el apoyo incondicional y el esfuerzo constante de los míos para estar ahí y, sobre todo, para no dejarme caer, ya ven que soy especialista en drama y lloriqueo.

Gracias infinitas a mi Tarzán, porque trabaja tantísimo para que estemos lo mejor posible, porque tiene energía y paciencia para cuidarme y apapacharme... Y porque, a pesar de todo, sigue a mi lado... Te amo mucho, Héctor.

Puta madre, ya me dieron ganas de llorar... Jaja, en fin, se hace lo que se puede.

(Dicen que)
Soy la chida de la historia.