sábado, octubre 14, 2023
Al rescate.
miércoles, octubre 11, 2023
Preparando el ateriizaje.
Dicen que después de la tempestad llega la calma, carajo, esta tempestad ya se me hizo más larga que la cuaresma y, aunque también dicen que no hay mal que dure cien años, temo ser la pendeja que los aguante. Hoy es el tercer día luego del estrepitoso impacto entre los silencios, los telodijes y los sí quería pero ya no... Debo decir que intenté sanar la situación pero la contraparte tiene sus razones que, aunque no comparto, las respeto y me ciño a la máxima más sabia que he escuchado en la vida: a fuerza ni los zapatos entran, y ni hablar.
Hoy decidí sentarme un rato a explorar mi viejo disco duro de respaldos, sólo quería distraerme un rato para dar tiempo a que mis ojitos se secaran, aunque fuera por un ratito, pero me he topado con un montón de recuerdos maravillosos de esta historia que comenzó a escribirse hace 15 años... ¡Puta madre! Hay fotos, audios, videos, cartas y mil cosas que hacen que me den ganas de revolcarme en el piso cual marrano en lodazal y llorar hasta atragantarme con mi mocos, otra vez... pero no.
No es mentira que un dolor muy grande te quita el hambre, el sueño y a ratos hasta las ganas de seguir viva pero, no se histericen, mis queridos dos que tres lectores, la chida no es ese tipo de loca depresiva, nomás es cinta negra en el arte del dramatismo y la chillonería.
Ante mis gritos desgarradores de desesperanza y panorama gris, mis amigos más cercanos se dejaron venir en bola y, a punta de chistoretes, abrazos, besos y 'túpuedeseresunachingona', han hecho que me sienta muchísimo mejor y, haciendo un poco de justicia a favor del susodicho casi ex, diré que las cosas se están dando de manera pacífica, que no de común acuerdo... (que conste en actas).
Uno de los que no dudó un solo instante en brindarme su apoyo y prestarme su hombro para llenarlo de mocos fue mi amigo Rafa, no mamar, esa salidita con él, aunque breve, me sirvió para aterrizar en mi destrozada realidad que es más como zona de desastre natural. Gracias a Diosito, por poner gente tan chidita a mi alrededor y así hacerme más llevadero este trago asquerosamente amargo
Y, hablando de tragos amargos, el siguiente paso es contarle a mi familia lo que está pasando para que no crean que soy un alma en pena, aunque sea verdad... ¡Chingadamadre! Al menos mi papá va a estar feliz con este situación.
Trataré de hacerme menos telarañas en la cabeza y, como dice el susodicho casi ex, recordar con amor y gratitud todo lo bonito que vivimos juntos.
Ya casi soy de nuevo la Chida de la historia.
lunes, octubre 09, 2023
Hoy no.
viernes, octubre 06, 2023
Reflexión.
Estaba deambulando por las notas de este 'Del cómo, cuándo y dónde de mi vida' y me topé con este post y sentí un montón de cosas al leerlo. ¡Puta madre!, había olvidado esa ruptura de corazón que, gracias al cielo, hoy ya es una bonita cicatriz.
Me doy cuenta de que, la que tomé, fue una de las mejores decisiones de todísima mi vida, mucho más allá de mis enfermedades y del consecuente riesgo que, en ese entonces y hoy mucho más, habría implicado la maternidad en cuanto a lo físico, específicamente. No cabe duda de que con el paso de los años uno se va volviendo más sabio o quizá sólo menos pendejo a punta de madrazos por experiencia y yo, claramente, no soy la excepción.
Aprendí que la maternidad no es un ciclo de vida obligatorio y que el instinto, ese tan aclamado por los y las maternalistas de hueso colorado, a veces no existe o no se desarrolla de la misma manera en todas las mujeres. Me descubrí plena y satisfecha, corroboré que no era un deseo genuino, o sí en ese momento pero probablemente también se trató de una jugarreta de las hormonas combinadas con el 'chu chu' del tren del tiempo que ya anunciaba su salida sin posibilidad de regreso.
Agradezco el freno de mano de ese médico que le puso un alto a mis sueños guajiros de procreación, definitivamente la sabiduría no era lo mío en ese momento,y puede que tampoco ahora pero al menos sigo viva y no dejé huérfano o viudo a nadie... ni le rompí el corazón a mi familia con tal de satisfacer un anhelo repentino porque, seamos honestos, desde siempre yo supe que la maternidad no era mi vocación y lo firmaría ahora mismo, en fin.
Soy la Chida de la historia.
viernes, septiembre 22, 2023
Cubetada de agua fría.
No es que yo no lo supiera, al contrario. soy muy consciente de mi realidad actual. de lo que perdí y de todo lo que implica dicha pérdida pero, carajo, es que a veces me siento más poderosa de lo que realmente soy y, puta madre, la realidad se da el lujo de abofetearme cada vez que se le da la gana.
Hace un par de meses por fin, después de años de tratamientos y cirugías, pero jamás falsas esperanzas, me dieron la etiqueta irrefutable de 'visión baja', lo cual quiere decir que tengo un tipo de discapacidad porque, sin miedo al sentido estricto de las palabras y sin hacernos chaquetas mentales acerca de que no son discapacidades sino capacidades diferentes, no mamen, sabemos que las limitaciones son reales solo que, en este caso particular, no se notan y puede que hasta hagan a los demás dudar de su veracidad, ya no hablemos de su gravedad.
He aprendido, a fuerza de tropezones. a sortear escalones, baches, postes y desniveles... Muchas veces he pasado momentos incómodos cuando una persona me extiende la mano para saludarme u ofrecerme algo y yo no me doy cuenta, me apena muchísimo preguntar por algún objeto y tenerlo frente a mí o cuando intento alcanzar algo pero no mido la distancia o no sé las proporciones y termino 'haciendo el oso' pareciendo torpe cuando simplemente no veo bien.
La vida cotidiana es difícil y lo ha sido más la profesional, de la cual tampoco queda mucho. Mi amor por las artes, los colores, las formas y las proporciones sigue intacto, pero es dolorosísimo ya no poder apreciar las cosas como son en realidad y peor aún es ya no poder producir casi ningún tipo de material visual y, como era casi lo único que sabía hacer más o menos bien y que además era mi forma de sustento, es sumamente complicado, además de vergonzoso, ya no poder valerme por mí misma y sentirme, de manera constante y a pesar del apoyo e inmenso amor de mi familia, una carga pesada e inútil.
A veces es difícil también lidiar con las personas que, aún con todísima la buena intención del mundo, tratan de dar ánimo con frases como: lo importante es que estás viva, podría ser peor, hay gente que ya no ve nada, al menos puedes caminar...
Y yo sé, de verdad que lo sé, que lo hacen con buenas intenciones pero no ayudan cuando exigen que me sienta manos mal y que aún con dolores físicos y emocionales encima, mantenga el optimismo en alto... Denme chance, please, la Chida de la historia a veces no es tan chida como ustedes creen y, sin ánimo de hacerme la 'vístima', a veces necesito tirarme al piso en posición fetal y llorar un poquito sin que me juzguen o me presionen.
Ya no trabajo, bueno, a veces hago cosas chiquitas con un zoom escandaloso y consigo, a modo de placebo, curar un rato mi necesidad creativa y generar unos pesitos con el sudor de mi frente y el ardor de mis ojitos pispiretos. Hace un par de días acepté hacer una pequeña producción de tazas sublimadas y todo iba bien, el diseño fue autorizado a la primera y, con un par de tropiezos con mi proveedor de materiales, logré llegar a la parte de impresión pero me encontré con colores pastel muy suaves que mis ojos fueron incapaces de distinguir sobre el papel blanco y entré en crisis, una cubetada de agua helada me cayó encima con todo el peso de la realidad... El marido entró al quite y me ayudó a cortar cada papelito y dejarlos listos para ser quemados. Las tazas estarán listas a tiempo y, con lágrimas y frustración de por medio, opté por sentarme un ratito a escribir como antaño, en la computadora, rodeada de lápices, plumones de todo tipo, pinceles, dibujos viejitos y demás chunches que saturan la superficie de mi escritorio y la de mi nostalgia al mismo tiempo.
Soy la Chida de la historia.


