viernes, octubre 06, 2023

Reflexión.

 


Estaba deambulando por las notas de este 'Del cómo, cuándo y dónde de mi vida' y me topé con este post y sentí un montón de cosas al leerlo. ¡Puta madre!, había olvidado esa ruptura de corazón que, gracias al cielo, hoy ya es una bonita cicatriz.

Me doy cuenta de que, la que tomé, fue una de las mejores decisiones de todísima mi vida, mucho más allá de mis enfermedades y del consecuente riesgo que, en ese entonces y hoy mucho más, habría implicado la maternidad en cuanto a lo físico, específicamente. No cabe duda de que con el paso de los años uno se va volviendo más sabio o quizá sólo menos pendejo a punta de madrazos por experiencia y yo, claramente, no soy la excepción.

Aprendí que la maternidad no es un ciclo de vida obligatorio y que el instinto, ese tan aclamado por los y las maternalistas de hueso colorado, a veces no existe o no se desarrolla de la misma manera en todas las mujeres. Me descubrí plena y satisfecha, corroboré que no era un deseo genuino, o sí en ese momento pero probablemente también se trató de una jugarreta de las hormonas combinadas con el 'chu chu' del tren del tiempo que ya anunciaba su salida sin posibilidad de regreso.

Agradezco el freno de mano de ese médico que le puso un alto a mis sueños guajiros de procreación, definitivamente la sabiduría no era lo mío en ese momento,y puede que tampoco ahora pero al menos sigo viva y no dejé huérfano o viudo a nadie... ni le rompí el corazón a mi familia con tal de satisfacer un anhelo repentino porque, seamos honestos, desde siempre yo supe que la maternidad no era mi vocación y lo firmaría ahora mismo, en fin.

Soy la Chida de la historia.

2 comentarios:

Coŋejo pestilente dijo...

Caray, no sé qué escribir, parte porque no dormí bien, dormí como 2 horas y estoy todo "ido" y además pendejo tons, déjeme ver.

Pos sí asté tiene razón y digo yo tampoco así que diga padre de familia jamás sería y si hubiera tenido un hijo o hija hubiera sido fatal para ellos yo nomás no sirvo para esas cosas.

la chida de la historia dijo...

Jajaja, habemus personas que no estamos diseñadas para tener hijos... Y no necesariamente por algún impedimento físico.
Saludos, don Conejo